Sint Maarten / Saint-Martin es una isla de colinas de unos 87 kilómetros cuadrados en las islas de Sotavento, a unos 300 kilómetros al este de Puerto Rico. Es la isla habitada más pequeña del mundo dividida entre dos naciones, y lo es desde 1648. En el lado neerlandés viven unas 40.000 personas y en el francés algo menos; están representadas bastante más de cien nacionalidades, y el inglés es el idioma que todos comparten.
Dos países, uno junto a otro
El 40 % sur de la isla es Sint Maarten, desde el 10 de octubre de 2010 un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos. El 60 % norte es Saint-Martin, colectividad francesa de ultramar y parte de la Unión Europea. Para el visitante, las diferencias son prácticas:
| Sint Maarten (lado neerlandés) | Saint-Martin (lado francés) | |
|---|---|---|
| Capital | Philipsburg | Marigot |
| Estatus | País del Reino de los Países Bajos; fuera de la UE | Colectividad francesa de ultramar; en la UE, fuera de Schengen |
| Idiomas oficiales | Neerlandés e inglés | Francés |
| Lo que oirás | Inglés, además de español, papiamento y neerlandés | Francés e inglés, además de criollo y español |
| Moneda | Florín caribeño; el dólar estadounidense se usa en todas partes | Euro; el dólar estadounidense se acepta ampliamente |
| Electricidad | 110 V, 60 Hz: clavijas planas norteamericanas | 220 V, 60 Hz: clavijas redondas europeas |
| Prefijo telefónico | +1 721 | +590 |
| Conocido por | Aeropuerto, puerto de cruceros, casinos, compras libres de impuestos, vida nocturna | Restaurantes, panaderías, clubes de playa, reserva natural |
Lado neerlandés — Sint Maarten Philipsburg
La capital del lado neerlandés: Front Street, el paseo marítimo de Great Bay y el puerto de cruceros.
Una ciudad de cuatro calles sobre un banco de arena entre Great Bay y el Great Salt Pond, con compras libres de impuestos en Front Street, una larga playa urbana, un juzgado del siglo XVIII y los muelles de cruceros de la isla a un corto paseo o trayecto en taxi acuático.
Lado neerlandés — Sint Maarten Maho Beach
La playa al final de la pista, donde los reactores pasan a pocos metros sobre tu cabeza.
Una franja corta de arena justo bajo la aproximación final al Aeropuerto Internacional Princess Juliana. Llega gente de todo el mundo para colocarse bajo los aviones que aterrizan, consultar el panel de llegadas en el bar de la playa y bañarse entre vuelo y vuelo.
Lado francés — Saint-Martin Grand Case
Una calle frente a la playa, decenas de restaurantes y los famosos lolos de la isla.
Un pueblo de pescadores en una bahía tranquila que se convirtió en la capital gastronómica de la isla: restaurantes franceses y criollos codo con codo a lo largo del bulevar, parrillas al aire libre llamadas lolos y Creole Rock para hacer esnórquel justo frente a la costa.
Lado francés — Saint-Martin Orient Bay
La gran playa ventosa del lado francés, con clubes de playa, deportes acuáticos y almuerzos largos.
Unos dos kilómetros de arena clara en el lado atlántico, flanqueados por clubes de playa, restaurantes y empresas de deportes acuáticos. Animada en el centro, más tranquila en los extremos, con una zona naturista de larga tradición en la punta sur.
Entre los dos no hay control fronterizo de ningún tipo. Lee más sobre cómo cruzar, conducir y usar los autobuses en cómo llegar y moverse.
Dinero
- El dólar estadounidense es la moneda de uso corriente en la isla. En el lado neerlandés prácticamente todos los precios están en dólares. La moneda oficial allí es el florín caribeño, que sustituyó al florín antillano neerlandés en 2025 y está fijado al dólar a unos 1,79; pueden dártelo de cambio, pero nunca necesitarás buscarlo.
- En el lado francés los precios están en euros. El dólar se acepta casi en todas partes. Muchos restaurantes y lolos anuncian un cambio de «1 € = 1 $» en efectivo, que es un descuento real cuando el euro está más fuerte, pero las tiendas pueden aplicar un cambio menos favorable, así que pregunta.
- Los cajeros del lado neerlandés dan dólares (y florines); los del lado francés, euros.
- Las tarjetas se aceptan en hoteles y en la mayoría de los restaurantes y tiendas. Lleva efectivo para taxis, minibuses, tumbonas, lolos y mercados.
- Propinas: en el lado neerlandés suele añadirse a la cuenta un cargo por servicio de alrededor del 15 %; si no, lo habitual es dejar un 10–15 %. En el lado francés el servicio está incluido por ley; deja unos euros más si te han atendido bien. Los taxistas agradecen alrededor de un 10 %.
- Costes: no es una isla barata. Cuenta con precios parecidos a los de una ciudad de Estados Unidos o de Europa occidental, y más altos en los productos importados. Almorzar en un lolo o en un bar local, los pícnics de supermercado y los minibuses ayudan a contener el presupuesto.
Electricidad, teléfono e internet
El voltaje cambia de verdad en la frontera: los aparatos norteamericanos funcionan en el lado neerlandés y los europeos en el francés. La mayoría de los hoteles tiene los dos tipos de enchufe o adaptadores; los cargadores de móviles y portátiles suelen ser bitensión, pero revisa secadores y maquinillas.
Los dos lados tienen además redes móviles distintas. Los visitantes europeos suelen disfrutar de itinerancia «como en casa» en el lado francés, pero pagan tarifas internacionales cuando el teléfono salta a una antena del lado neerlandés, cosa que puede ocurrir sin que te des cuenta, sobre todo cerca de la frontera, alrededor de la laguna y en Cupecoy. Fija el teléfono a la red correcta, compra una SIM o una eSIM local, o confía en el wifi que ofrecen casi todos los hoteles, bares y restaurantes.
Seguridad y salud
La mayoría de las visitas transcurren sin problemas. Precauciones sensatas:
- El robo en coches es el principal riesgo para los turistas. No dejes nada en un coche aparcado —ni en el maletero ni debajo del asiento—, sobre todo en playas y miradores.
- De noche, quédate en las zonas iluminadas y concurridas de Simpson Bay, Maho, Grand Case y las áreas hoteleras. Evita por la noche las playas desiertas y las calles apartadas de Philipsburg y Marigot.
- En la playa, no dejes móviles ni carteras sin vigilancia mientras te bañas.
- El mar: pocas playas tienen socorristas. El mar de fondo invernal trae rompiente de orilla y corrientes de resaca a las playas orientadas al norte y al oeste; el lado atlántico está más movido todo el año. Ante la duda, quédate donde hagas pie.
- Sol y calor: el índice ultravioleta es extremo gran parte del año. Protector solar de factor alto y respetuoso con los arrecifes, sombrero y mucha agua no son opcionales.
- Los mosquitos están más activos al amanecer, al anochecer y después de la lluvia, y en la región se dan enfermedades transmitidas por ellos, como el dengue. Usa repelente por las tardes.
- El agua del grifo es agua de mar desalinizada y se puede beber en ambos lados.
- Atención médica: hay un hospital general en cada lado —en Cay Hill, cerca de Philipsburg, y en Marigot—, además de clínicas privadas y muchas farmacias. Los casos graves se evacúan por aire. Se recomienda encarecidamente un seguro de viaje que cubra la evacuación médica.
- Emergencias: marca el 911 en el lado neerlandés; en el lado francés, el 17 (policía), el 15 (urgencias médicas) o el 18 (bomberos), o el 112.
Comida y bebida
Comer es una razón para venir. El lado francés tiene cocina francesa clásica, cocinas criollas y restaurantes de playa; el neerlandés añade parrillas al estilo americano, cocina india, china e italiana y bares de comida neerlandesa-caribeña. Qué probar:
- La parrilla de los lolos: costillas, pollo o pescado a la brasa con arroz con frijoles, plátano macho y ensalada de col; donde mejor, en Grand Case.
- Los johnny cakes: panecillos fritos, solos o rellenos de bacalao salado, queso o jamón.
- Caracola con dumplings, bacalao salado guisado, sopa de callaloo y accras (buñuelos de bacalao): los clásicos criollos.
- Baguettes recién hechas, cruasanes y repostería de las panaderías del lado francés, abiertas desde primera hora.
- El licor de guavaberry: ron aromatizado con una baya silvestre local, la bebida navideña tradicional de la isla.
- Rhum arrangé y ti’ punch: ron de las Antillas Francesas, macerado con frutas y especias o servido solo con lima y jarabe de caña.
Los restaurantes del lado francés mantienen horarios franceses: almuerzo desde el mediodía hasta las 14:30, más o menos, y cena a partir de las 18:30 o las 19:00. En temporada alta, reserva los sitios conocidos con uno o dos días de antelación.
Compras, casinos y vida nocturna
Toda la isla es zona franca. Front Street, en Philipsburg, es el lugar para joyas, relojes, electrónica y licores; Marigot tiene moda francesa, perfumes y un mercado de artesanía. Los casinos están solo en el lado neerlandés, agrupados en Maho, Simpson Bay, Cupecoy y Philipsburg. La vida nocturna se concentra en Simpson Bay y Maho, con bares de playa y música en directo; el lado francés es más de cenas largas.
Normas no escritas en la playa
Todas las playas de ambos lados son públicas. El toples no llama la atención en el lado francés y es habitual en el neerlandés; el nudismo integral solo se acepta en el extremo naturista de Orient Bay y, por costumbre, en algunas zonas de Cupecoy. Tápate al salir de la arena: en tiendas y restaurantes se espera que lleves camiseta. Consulta nuestra guía de playas para saber qué playa conviene para qué.
Una historia muy breve
Los primeros habitantes fueron pueblos amerindios que llamaban a la isla Soualiga, «tierra de sal», por sus salinas. Según la tradición, Colón la avistó y le dio nombre el 11 de noviembre de 1493, día de San Martín de Tours. Los neerlandeses llegaron en 1631 por la sal y construyeron Fort Amsterdam; España lo tomó dos años después y se mantuvo hasta 1648.
Cuando los españoles se marcharon, colonos franceses y neerlandeses se repartieron la isla mediante el Tratado de Concordia, firmado el 23 de marzo de 1648. Una leyenda muy querida cuenta que la línea se trazó con una carrera a pie entre un francés fortalecido con vino y un neerlandés frenado por la ginebra, y que por eso Francia se quedó con la parte mayor; la verdad tuvo que ver con una flota francesa frente a la costa. La frontera se movió varias veces antes de asentarse, y nunca ha estado fortificada.
La sal, el azúcar y el algodón, trabajados por africanos esclavizados, sostuvieron la economía hasta la abolición: en 1848 en el lado francés y en 1863 en el neerlandés. Siguió un siglo de pobreza y emigración. El aeropuerto, que nació como pista militar a principios de los años cuarenta, y los primeros hoteles de los cincuenta orientaron la isla hacia el turismo, que hoy es casi toda su economía. El huracán Luis en 1995 y, sobre todo, el huracán Irma el 6 de septiembre de 2017 causaron daños inmensos; la reconstrucción desde entonces ha sido notable, aunque todavía verás alguna que otra ruina.
Itinerarios sugeridos
Tres días
- Día 1, el oeste: Maho para las llegadas del mediodía, Mullet Bay por la tarde y una salida al atardecer desde Simpson Bay.
- Día 2, el lado francés: el mercado de Marigot y el Fort Louis, almuerzo en un lolo de Grand Case y Orient Bay hasta media tarde.
- Día 3, el mar: un catamarán de día completo a Anguila o a Prickly Pear.
Cinco días
Añade una mañana en la isla Pinel seguida de Loterie Farm, y un día repartido entre Philipsburg y las tirolinas de Rockland Estate.
Una semana
Añade un día por tu cuenta en Anguila o San Bartolomé en ferri, un paseo en barco a Tintamarre y al menos un día sin ningún plan en la playa que más te haya gustado.
Qué llevar
- Protector solar respetuoso con los arrecifes, sombrero, gafas de sol con cordón y una camiseta de licra para el esnórquel.
- Ropa ligera, más un conjunto algo más arreglado para una cena en el lado francés.
- Escarpines para las entradas rocosas y para el sendero de Pinel.
- Un adaptador de enchufe para el lado del que no procedes.
- El pasaporte cualquier día en que puedas salir de la isla, y una fotocopia el resto del tiempo.
- Una bolsa estanca para los paseos en barco, y pastillas para el mareo si vas a San Bartolomé o a Saba.

